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La niña que cuidaba a sus padres

L

UNO Una mujer de cuarenta años, madre de una niña de siete, se siente tan desdichada, tan incomprendida, que decide quitarse la vida. No le dice a su esposo, abogado de un banco, que ha resuelto suicidarse. Se lo dice a su hija. Tendida en su cama, la mujer llama a la niña, le muestra unos frascos de pastillas y le dice que va a tomar esas pastillas porque necesita dormir. Le dice a su hija: me...

El vuelo del pelícano triste

E

En un vuelo nocturno a Buenos Aires, mi esposa me dio la buena noticia de que por fin había tenido la regla y no seríamos padres nuevamente. Conmovido, me puse de pie y la abracé. Me sentí aliviado, como si me hubieran quitado un peso de encima, y luego jubiloso, eufórico, como si hubiera ganado la lotería. No quería ser padre por cuarta vez, a los sesenta y un años. No tengo ya fuerzas para...

Y todo por culpa mía

Y

Amarnos sin protección fue culpa mía. Hace pocas semanas, de visita en Nueva York, en vísperas de una fiesta familiar, mi esposa y yo, que habíamos tenido una pelea feroz por unas licencias suyas que me parecieron excesivas y desataron en mí la fiebre de los celos, nos reconciliamos como suelen ser las reconciliaciones, de un modo súbito y apasionado, ya de madrugada, y a pesar de que ella me...

Ir al paraíso, donde nadie me espera

I

Mi hija recién casada le escribió un correo a mi esposa, una nota escueta y al parecer suspicaz, preguntándole por qué, al regalarles a ella y a su flamante esposo unos relojes de una casa francesa al día siguiente de su casamiento en Nueva York, no les habíamos entregado los obsequios en las cajas rojas de esos relojes de pulsera, sino en unos estuches pequeños del mismo color. Tras leer el...

Cómo jugar polo con caballos enanos

C

Cuando nos retiramos del hotel en Nueva York, me enviaron por correo electrónico la cuenta de la suite que ocuparon mi esposa y nuestra hija adolescente, pero no la factura de la suite en que yo dormí a solas, roncando como un oso en invierno. Mientras esperábamos en el aeropuerto el vuelo de regreso a casa, le dije a mi esposa: Estos bobos del hotel me han cobrado tu suite, pero no la mía, qué...

La fiesta inolvidable

L

He sobrevivido a la boda de mi hija en Nueva York. Contra todo pronóstico, ella tuvo la generosidad de invitarme. Pensé que no me invitaría. No hace mucho me escribió un correo diciendo que estaba cansada de ser mi hija. Cuando escribió estoy cansada, quiso decir estoy decepcionada, o estoy frustrada, o estoy harta. ¿Por qué se había cansado de ser mi hija? Porque soy un padre desastroso, un...

Herido de amor

H

UNO Escribo estas líneas en un vuelo a Nueva York. Viajo con mi esposa y nuestra hija adolescente. Nos hemos reconciliado, después de una pelea inesperada, la peor que hemos tenido desde que nos casamos hace casi quince años. Juega a mi favor que mi esposa sea escritora. Ella comprende mejor que nadie las cosas que escribo. Sabe que un escritor cobarde, pusilánime, es un artista lisiado. Con...

Infeliz cumpleaños

I

No imaginé que el cumpleaños de mi esposa sería el peor día del año. No estaba preparado para tamaña catástrofe. Era un sábado a principios de noviembre. Ella cumplía treinta y siete años. En vísperas de su aniversario, la llevé a una joyería y le regalé cuatro prendas de oro que ella eligió. Sería injusto acusarme de avaro. Las joyas costaron una fortuna. No podría decirse que mi esposa saboteó...

Por qué no me atreví a ser presidente

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Un amigo de toda la vida, al que no he visto casi toda la vida, ha fundado un partido político, lo que en mi país es un trámite tan frecuente como abrir un restaurante o una cafetería, y se ha postulado a la presidencia de la república, uno entre decenas de candidatos que aspiran a dicho cargo. Hacía más de tres décadas que no veía a ese amigo. Nos conocimos en un periódico de derechas...

Cómo me dejó el inglés

C

Cuando llegué a esta isla bendita hace treinta años, escapando del desierto, hablaba español e inglés. Ahora solo hablo español. A pesar de que el inglés es el idioma oficial en este país, lo he olvidado casi por completo. Aprendí a hablar inglés gracias a mi abuelo paterno, que era cónsul honorario irlandés y prefería hablarme en la lengua de sus mayores. Era un hombre culto, refinado...