Yo le pago un sueldo a mi esposa por el trabajo de ser mi esposa. Debería pagarle más. Ser mi esposa es un trabajo espantoso. Cuando nos casamos, le pagaba un salario porque venía los viernes a mi programa de televisión y mostraba videos que ella había grabado en nuestra casa. Al público le gustaba que mi esposa se burlase de mí. En esos videos domésticos yo aparecía como un tonto en...
El pirata tuerto
A pesar de que nadie me espera en Buenos Aires, me dirijo ahora mismo a esa ciudad, en un vuelo nocturno, como si el éxito de su feria del libro dependiese de mi presencia, como si millares de lectores aguardasen, impacientes, mi llegada, como si la charla que ofreceré un sábado por la tarde, improvisando, fatigando la memoria, habrá de cambiar la vida de los argentinos. Lo que me lleva entonces...
La italiana y la española
De visita en Barcelona por Sant Jordi, día del libro, Barclays, escritor itinerante de dudoso éxito, se enamoró, en apenas una semana, de dos mujeres muy guapas, inesperadamente guapas, quienes, para su sorpresa, habían leído sus libros, lo que inflamó todavía más la vanidad del escritor. Turbado por la belleza de aquellas jóvenes, Barclays sobreestimó sus dotes de seductor y procuró tener...
Corazón tan blando
No soy bueno para quitar el cuerpo cuando me piden dinero. He salido a mi madre. Tengo el corazón tan blando y la billetera floja. Como el dinero que poseo me ha sido legado en improbables herencias familiares, me gusta compartirlo con quienes más lo necesitan, a modo de agradecimiento porque mi vida ha sido bendecida por la fortuna. Sin embargo, no siempre es fácil distinguir entre quienes...
El tiempo que perdiste conmigo
Esta semana mi exesposa y mi exnovio cumplieron años el mismo día, un quince de abril, ella cincuenta y ocho años, el cuarenta y ocho. Atravesado por las dudas, que es como suelo sobrevivir, les escribí breves y sentidos correos, saludándolos por su aniversario, pero, como era de suponer, no me respondieron. Eligieron rencorosamente no agradecerme porque no me consideran un exesposo o un exnovio...
Tu novio no entrará en mi casa
Cuando la acaudalada beata Dorita Lerner cumplió ochenta años, decidió vender sus acciones en compañías mineras de su familia y repartir la mitad de su fortuna entre sus seis hijos varones, todos los cuales esperaban con impaciencia que por fin les lloviera el dinero de su madre. Militante de una cofradía religiosa, devota en cuerpo y alma de las ficciones sagradas, asidua visitante del Vaticano...
Río Grande, Puerto Rico
En pocos días los peruanos habrán de elegir a un presidente, o a dos candidatos que semanas después se disputarán la presidencia. Yo, que hace muchos años sobrevivo fuera del Perú, y no tengo planes de volver a residir en ese país del que escapé soñando con ser un escritor, me abstendré de votar. Por primera vez en mi vida, ya sesentón, desencantado de la política, he resuelto no votar en primera...
Bayly’s en las rocas
El diario español “El Mundo” ha revelado, en artículo firmado por su cronista Pío Canario, que mi hija mayor, Camelia, abogada de prestigio, se ha casado, ante cura católico, en templo religioso, en la ciudad del polvo y la niebla, donde ella no nació, y que yo le hice un desaire, pues me quedé en casa, cultivando la pereza, arrastrándome en pijama y pantuflas, y negándome, como todo un patán, a...
El huracán (todavía) lleva tu nombre
En vísperas de la boda de mi hija en la ciudad del polvo y la niebla, comí con mi madre en su casa de jardines paradisíacos y me abstuve de probar los postres porque al día siguiente me exhibiría en sociedad y no quería verme tan gordo. Era un día soleado de verano. Radiante a sus ochenta y cinco años, mi madre bendijo los alimentos y, haciendo sonar la campanilla, gobernó la mesa, mientras...
Un hombre sin pantalones
Yo no sabía hacer el amor cuando me casé por primera vez. Si bien amaba a mi esposa, no sabía hacer el amor con ella ni, todo sea dicho, con nadie. En los años que estuvimos casados, traté de aprender, y mi esposa se esmeró en educarme, pero la verdad es que fracasé. Soy lento, soy lerdo, soy tonto sin remedio. Ese matrimonio sobrevivió unos años, nos llevó de luna de miel a París, nos dejó dos...
