AutorJaime Bayly

Cómo jugar polo con caballos enanos

C

Cuando nos retiramos del hotel en Nueva York, me enviaron por correo electrónico la cuenta de la suite que ocuparon mi esposa y nuestra hija adolescente, pero no la factura de la suite en que yo dormí a solas, roncando como un oso en invierno. Mientras esperábamos en el aeropuerto el vuelo de regreso a casa, le dije a mi esposa: Estos bobos del hotel me han cobrado tu suite, pero no la mía, qué...

La fiesta inolvidable

L

He sobrevivido a la boda de mi hija en Nueva York. Contra todo pronóstico, ella tuvo la generosidad de invitarme. Pensé que no me invitaría. No hace mucho me escribió un correo diciendo que estaba cansada de ser mi hija. Cuando escribió estoy cansada, quiso decir estoy decepcionada, o estoy frustrada, o estoy harta. ¿Por qué se había cansado de ser mi hija? Porque soy un padre desastroso, un...

Herido de amor

H

UNO Escribo estas líneas en un vuelo a Nueva York. Viajo con mi esposa y nuestra hija adolescente. Nos hemos reconciliado, después de una pelea inesperada, la peor que hemos tenido desde que nos casamos hace casi quince años. Juega a mi favor que mi esposa sea escritora. Ella comprende mejor que nadie las cosas que escribo. Sabe que un escritor cobarde, pusilánime, es un artista lisiado. Con...

Infeliz cumpleaños

I

No imaginé que el cumpleaños de mi esposa sería el peor día del año. No estaba preparado para tamaña catástrofe. Era un sábado a principios de noviembre. Ella cumplía treinta y siete años. En vísperas de su aniversario, la llevé a una joyería y le regalé cuatro prendas de oro que ella eligió. Sería injusto acusarme de avaro. Las joyas costaron una fortuna. No podría decirse que mi esposa saboteó...

Por qué no me atreví a ser presidente

P

Un amigo de toda la vida, al que no he visto casi toda la vida, ha fundado un partido político, lo que en mi país es un trámite tan frecuente como abrir un restaurante o una cafetería, y se ha postulado a la presidencia de la república, uno entre decenas de candidatos que aspiran a dicho cargo. Hacía más de tres décadas que no veía a ese amigo. Nos conocimos en un periódico de derechas...

Cómo me dejó el inglés

C

Cuando llegué a esta isla bendita hace treinta años, escapando del desierto, hablaba español e inglés. Ahora solo hablo español. A pesar de que el inglés es el idioma oficial en este país, lo he olvidado casi por completo. Aprendí a hablar inglés gracias a mi abuelo paterno, que era cónsul honorario irlandés y prefería hablarme en la lengua de sus mayores. Era un hombre culto, refinado...

Voy a reventar de un infarto

V

Mi familia me ha invitado a una fiesta en un hotel de Nueva York. Tengo pavor de asistir. Estoy demasiado gordo. Me temo que los guardias de seguridad no me dejarán entrar. Dirán: este gordo mal peinado seguramente es un ilegal. Luego me arrestarán y deportarán. Me he puesto a dieta para que me dejen entrar a la fiesta de mi familia. Tengo apenas tres semanas para adelgazar. Me he prohibido comer...

Esos polvos satánicos

E

No me enorgullece recordar que me rebajé al deshonor de ser adicto a la cocaína durante cuatro años que pudieron costarme la vida. Cuando me han preguntado cómo dejé de aspirarla, cuando yo mismo he recordado en qué circunstancias me liberé de aquella dependencia, he respondido la verdad: no me sometí a ninguna terapia de desintoxicación ni tratamiento médico para regenerarme, lo que me salvó fue...

Las fiebres del amor a escondidas

L

Las relaciones eróticas entre mi exesposa y yo mejoraron después de divorciarnos. Durante los años en que estuvimos casados y tuvimos dos hijas, nos consumía una pasión culposa, atormentada: ella quería olvidar a su exnovio francés, médico cirujano, quien le escribía cartas incendiadas del más impuro deseo, y yo extrañaba tanto a un amante de mi primera, confundida juventud, que a veces, después...

Es otoño en el corazón

E

Ha llegado el otoño. Salgo de casa a las siete de la tarde y ya ha oscurecido. Es un alivio manejar de noche hasta el canal de televisión. Durante la primavera y el verano, los rayos solares previos al crepúsculo me aturdían y a ratos enceguecían, mientras conducía al estudio, lastrado por el tráfico, turbado por las lluvias. Siempre me ha gustado el otoño, más ahora que tengo una edad otoñal. No...