Mi madre quiere dar un golpe de Estado. Dice que la presidenta de la república, Tina Duarte, es una comunista encubierta. Afirma que la presidenta obedece las órdenes que le dictan por teléfono el jefe de su partido, Amir Terrón, un comunista ortodoxo educado en La Habana, y el embajador cubano Cayo Alzamora, a quien mi madre llama El Gallo. Le he preguntado a mi madre si conoce a la...
Ahora sé que no soy un hombre de éxito
Ya casi nadie queda en pie. La televisora en que trabajo parece un cementerio sin lápidas, un camposanto con cámaras y reflectores. Casi todos han sido despedidos, expulsados, despachados a sus casas. Quedamos unos pocos que recordamos a los caídos en acción. Es infrecuente ver en los pasillos deshabitados del canal a un alma viva, un individuo caminando con aire apesadumbrado, como si...
A veces creo que mi esposa ya no me ama
A pesar de que la amo, a pesar de que la amo más de lo que ella me ama en sus días mejores, no estoy en condiciones físicas, cognitivas, sentimentales ni morales de hacer el amor con mi esposa todos los días del año. Pronto cumpliré sesenta años. El tiempo ha minado viciosamente mis reservas eróticas. Dármelas de macho lujurioso podría costarme la vida. No quisiera enfriarme de súbito...
Y me fui a bailar solo a un rincón oscuro
El actor Diego Berni, al salir del clóset, ha acusado al escritor Jaime Belli: -Tuvimos una relación corta y fallida, pero él me dejó para irse con mi mejor amiga. ¿Es cierto que Belli dejó a Berni para irse con la joven Casandra Mesías? ¿Es cierto que Casandra era la mejor amiga de Diego Berni? Habla Berni: Yo le dije a Belli para encontrarnos esa noche en el Nirvana. Nos encantaba esa discoteca...
Nos vemos en la farmacia
Caminando por una de mis calles favoritas de Miami, Lincoln road, una señora baja, rolliza, con anteojos, me detuvo y dijo, con marcado acento cubano: -Chico, Baylys, ven acá, ¡cómo has engordado! -Lo que pasa es que en la televisión parezco más flaco –me defendí, sin mucha convicción. -No me mientas –dijo ella, abanicándose con un periódico arrugado-. Has engordado cantidad. -Bueno, sí, un...
Pancho, claro
Estoy caminando por el aeropuerto de Miami cuando un hombre de mediana edad se me acerca, abre los brazos como si quisiera abrazarme, sonríe por alguna razón que ignoro y me dice: -¿Te acuerdas de mí? Es una pregunta cruel, terrible, que me llena de angustia y me deja sin palabras. Por supuesto, no sé quién es, no tengo el más vago recuerdo de quién podría ser esa persona que me sonríe con tanta...
Un vuelo accidentado
Estaba exhausto cuando entré en el avión. Eran las seis de la mañana. Necesitaba dormir todo el vuelo de Miami a San Francisco. Me senté al lado de la ventana, bajé las persianas, me puse un antifaz negro y tapones de goma en los oídos, y me dispuse a descansar. Ya casi dormía cuando una azafata me despertó: -Señor, tiene que subir las persianas para el despegue. Sonreí a duras penas con una...
Mi honor estaba en juego
Mi hermano Andy cumplió años y decidimos celebrarlo jugando un partido de fútbol. Increíblemente, éramos ocho hermanos hombres, así que nuestro equipo estaba completo. Había jugado mi último partido de fútbol un par de años atrás, con amigos escritores chilenos, en una cancha de cemento de Viña del Mar, pero no salí bien parado de ese juego, pues me dejó con un desgarro muscular y una lesión en...
Tortuga obesa
Corría una brisa fresca en Miami. Apurado, terminé de empacar y subí a la camioneta. Llevaba una maleta llena de regalos para mi madre y sus incontables empleadas domésticas. Llegando al aeropuerto, advertí la presencia de un hombre uniformado, al que hice señas de inmediato. -Maletero, ¿me ayuda por favor? –le dije. -Se ha confundido, señor –respondió-. No soy maletero. -¿Y entonces por qué...
Fuego en la matiné
Corría el verano de 1981. Yo acababa de cumplir dieciséis años y era reportero policial del diario “La Prensa” de Lima, al que había entrado a trabajar el verano anterior, durante mis vacaciones escolares, como practicante o aprendiz, encargado de cortar los despachos cablegráficos de la página internacional, bajo las órdenes de un viejo jorobado y gruñón, don Arnaldo Zamora, mi primer jefe, un...