Silvia y yo llegamos secretamente a Lima el 24 de diciembre por la tarde, sin que su familia ni la mía estuviesen al tanto de nuestra visita. Pasamos por mi apartamento, descansamos y, ya de noche, fuimos a casa de mi madre Dorita, a darle una sorpresa de Nochebuena. Tocamos el timbre, una empleada doméstica nos miró con extrañeza y corrió a decirle a Dorita que habíamos llegado, y abracé a mi...
Riesgos de tomar whisky en Navidad
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