Mi padre dejó embarazada a mi madre doce veces. ¡Doce veces! Diez nacimos sanos, aunque yo nunca he estado sano de la cabeza, dos murieron al nacer. Me atrevo a afirmar que mis padres no hacían el amor. Mi padre era una bestia peluda. Mi madre, una beata. Mi padre abusaba de ella. Embarazarla doce veces fue un abuso. No sé si mi madre se casó enamorada de mi padre. Era muy joven, tenía apenas...
El vuelo del pelícano triste
En un vuelo nocturno a Buenos Aires, mi esposa me dio la buena noticia de que por fin había tenido la regla y no seríamos padres nuevamente. Conmovido, me puse de pie y la abracé. Me sentí aliviado, como si me hubieran quitado un peso de encima, y luego jubiloso, eufórico, como si hubiera ganado la lotería. No quería ser padre por cuarta vez, a los sesenta y un años. No tengo ya fuerzas para...
Y todo por culpa mía
Amarnos sin protección fue culpa mía. Hace pocas semanas, de visita en Nueva York, en vísperas de una fiesta familiar, mi esposa y yo, que habíamos tenido una pelea feroz por unas licencias suyas que me parecieron excesivas y desataron en mí la fiebre de los celos, nos reconciliamos como suelen ser las reconciliaciones, de un modo súbito y apasionado, ya de madrugada, y a pesar de que ella me...
Ir al paraíso, donde nadie me espera
Mi hija recién casada le escribió un correo a mi esposa, una nota escueta y al parecer suspicaz, preguntándole por qué, al regalarles a ella y a su flamante esposo unos relojes de una casa francesa al día siguiente de su casamiento en Nueva York, no les habíamos entregado los obsequios en las cajas rojas de esos relojes de pulsera, sino en unos estuches pequeños del mismo color. Tras leer el...
La fiesta inolvidable
He sobrevivido a la boda de mi hija en Nueva York. Contra todo pronóstico, ella tuvo la generosidad de invitarme. Pensé que no me invitaría. No hace mucho me escribió un correo diciendo que estaba cansada de ser mi hija. Cuando escribió estoy cansada, quiso decir estoy decepcionada, o estoy frustrada, o estoy harta. ¿Por qué se había cansado de ser mi hija? Porque soy un padre desastroso, un...
Herido de amor
UNO Escribo estas líneas en un vuelo a Nueva York. Viajo con mi esposa y nuestra hija adolescente. Nos hemos reconciliado, después de una pelea inesperada, la peor que hemos tenido desde que nos casamos hace casi quince años. Juega a mi favor que mi esposa sea escritora. Ella comprende mejor que nadie las cosas que escribo. Sabe que un escritor cobarde, pusilánime, es un artista lisiado. Con...
La literatura es una fogata
No venía a Lima hacía poco más de tres meses. Vinimos en marzo a celebrar el cumpleaños de nuestra hija, que adora a sus primos. Todavía era verano, aunque ya habían comenzado las clases escolares. No fue un viaje del todo feliz, porque tuve ciertas desavenencias con mi madre, quien me amonestó severamente por una columna que escribí, aludiendo a un hermano millonario, con fama de playboy, que...
Cuando viajar es una tortura
UNO No hay vuelos directos entre Miami y Vancouver. Decidimos volar a Nueva York, pasar una noche en la gran ciudad, saludar a mis hijas y tomar el vuelo a Vancouver de Cathay Pacific. Pero esa aerolínea de Hong Kong nos hace saber que nuestro perrito Leo, de tres meses, no es bienvenido en la cabina. Devolvemos los boletos y compramos otros en Air Canada entre Nueva York y Vancouver. Me quedo...
Tranquila, Sofía
Mi esposa y yo peleamos muy raramente. Vivimos juntos hace siete años en una casa en la isla y somos padres de una niña de seis a la que adoramos. No ejercemos la paternidad de un modo admirable. Una nana cubana le sirve el desayuno a nuestra hija y la lleva caminando al colegio, mientras nosotros dormimos hasta mediodía. No dormimos juntos, en la misma cama. Cada uno tiene su cuarto, su cama, su...
Una pasión escondida
La pasión por el fútbol me invadió muy temprano. No me la transmitieron mis padres, ellos tenían otras aficiones, mi madre la religión y el servicio a los demás, mi padre las armas de fuego y la cacería de animales, yo era el hijo mayor así que no la aprendí de un hermano, me hice vicioso del fútbol sin explicación aparente, quizás porque esa manera de contemplar la belleza y emocionarme a gritos...