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Volver a los brazos de mi madre

V

En unas horas, subiré a un vuelo con destino a Lima, la ciudad del polvo y la niebla, la ciudad de la que escapé y a la que, sin embargo, siempre vuelvo. Llevo dos años sin visitarla. Si bien me hace ilusión pasar unos días allá, también me ataca el miedo y, corto de bravura, me pregunto si habré de arrepentirme. Viajo por dos razones que me parecen poderosas: la primera, que dos años son muchos...

El hombre imperfecto

E

Hace unas semanas mi esposa me convenció para hacer ejercicios en el gimnasio de la casa. Llevaba años sin ejercitarme y estaba subido de peso. Inaugurando unos desusados hábitos atléticos, empecinado en adelgazar, subía todas las tardes a la cinta para correr, elegía una velocidad moderada y, una hora después, bajaba, sudoroso, alardeando de mi resistencia, como si hubiera corrido una maratón...

Nadie oye mis plegarias

N

No por ser agnóstico dejo de rezar ocasionalmente. Rezo por las dudas, como quien arroja una botella al mar con un mensaje manuscrito que expresa un deseo improbable. Rezo cuando estoy en apuros, cuando me falta el aire, cuando presiento la cercanía de la muerte. También rezo para dar gracias porque no se cayó el avión, porque mi mujer todavía me ama, porque mis hijas están bien. Soy un creyente...

El gordo del avión

E

  Era un domingo a mediodía en Los Ángeles. Un sol tibio hacía justicia, despejando el aire viciado de las revueltas callejeras. Mi esposa estaba triste porque nos marchábamos de esa ciudad que tanto amaba. -Volveremos el próximo verano -la alenté. Lo que a ella le gustaba de esa ciudad era el clima templado del verano, el gimnasio y la piscina del hotel, un particular restaurante italiano...

No volveré al desierto

N

  Cuando le conté al conserje del hotel en Los Ángeles que manejaríamos tres horas rumbo al desierto, me dirigió una mirada preñada de malos augurios, torció el gesto y dijo: -No vaya al desierto. Es peligroso. Hace demasiado calor. No le hice caso. Yo quería ir al desierto. Llevaba años deseando conocer el desierto de Palm Springs. Me hacía ilusión pasar unos días confundido entre los...

Los vientos y los fuegos

L

  Llevaba un año y medio sin ver a mi hija mayor. No había rencillas ni rencores entre ambos. Habían pasado dieciocho meses sin vernos porque su agenda no coincidía con la mía. Con apenas treinta y un años, es una abogada exitosa, lleva una vida atareada, trabaja en uno de los mejores estudios en la capital de la nación. No hay día en que no trabaje. Incluso cuando se toma unos días libres y...

El gran juego de la vida

E

  La vida es ponerse cómodo. Si estás incómodo, será difícil que puedas disfrutar de tu existencia. La comodidad no pasa necesariamente por el dinero. Puedes tener mucho dinero y disponer de todas las comodidades materiales y, no obstante, estar incómodo. Recuerdo los tiempos lejanos en que me sentía incómodo en mi cuerpo. No me faltaba dinero. Tenía un bonito apartamento y un auto de lujo...

Will Ferrell se declara mi enemigo

W

  Como todos los sábados, mi esposa y yo llegamos a un restaurante en la isla, saludamos a los camareros y nos sentamos a una mesa discreta, al fondo, porque la terraza se encontraba desbordada de gente. Mi mujer pidió entraña y vino tinto. Yo pedí asado y limonada. Parecía una noche tranquila y feliz. A veces, sin embargo, las apariencias engañan. Poco después, se acercó el camarero, un...

Mal de la cabeza

M

  Tenía el pelo tan largo que, haciendo el amor con mi esposa, no la veía. Una suerte de sombrilla hecha no de paja, sino de cabello castaño liso, caía sobre mi rostro, cubría mis ojos y se agitaba conmigo como un parasol que fuese a salir volando. Si quería besar a mi esposa, tenía que hacer una pausa y retirarme el pelo de la cara. -Ya vengo -le dije, interrumpiendo bruscamente la...

El Papa peruano y mi madre

E

  Despierto sin saber quién soy ni dónde estoy. He dormido masivamente dopado. Soy un hombre afortunado porque descanso todo lo que me pide el cuerpo laxo, con prescindencia del reloj, de las odiosas servidumbres del tiempo. Mi esposa me encuentra en la cocina, bebiendo un jugo de naranja con linaza, y me dice que han elegido un nuevo Papa y es peruano. Ella me reporta siempre las noticias...