Vengo de comer con Frida Kahlo, me dijo mi madre, en un mensaje de voz que envió al celular de mi esposa. Qué mujer tan simpática, añadió, y enseguida continuó: Me invitó a su casa, tiene un departamento precioso frente al mar, había mucha gente, estaba el embajador americano, qué hombre tan guapo. Mientras mi esposa se reía escuchando el mensaje, yo me preguntaba si mi madre, tan proclive a...
Una familia de locos
Mi hermana Carolina, dos años mayor que yo, avezada inversionista, adicta al dinero, está enojada porque no le he regalado mi más reciente novela “Los golpistas”. Su enfado me ha sorprendido gratamente, pues no imaginé que ella tendría curiosidad por leer esa novela, o alguna de mis novelas. Quiero decir, nunca le he regalado mis libros, y no por mala leche o rencor justiciero, sino porque ella...
Ese toro bravo que es la fama
Esto de firmar libros no es broma, es cosa seria. El jueves pasado, en una librería de Madrid, Casa del Libro, en plena Gran Vía, me arrojé a los brazos de mis lectores, o ellos se echaron a los míos, y esa fusión amorosa, pródiga en sonrisas y palabras acarameladas, duró tres horas y concluyó no por falta de más lectores avanzando en la fila serpentina, sino porque la librería, ya era hora...
Debí quedarme en Madrid
Siempre que vuelvo a Madrid, como ahora que regreso con ilusión para presentar mi novela “Los golpistas”, editada por Galaxia Gutenberg, me pregunto por qué no vivo en esa ciudad como escritor a tiempo completo y prefiero residir en una isla de Miami, disfrutando de las bondades del clima, durmiendo hasta la una de la tarde como si estuviera todo el tiempo de vacaciones o ya jubilado, saliendo...
El golpe que duró tres días
En los próximos días estará en librerías de España y América mi nueva novela “Los golpistas”, publicada por la editorial Galaxia Gutenberg, de mi amigo Joan Tarrida, editor de extraordinaria perspicacia, que hace tres años publicó “Los genios”, mi novela sobre el puñetazo que Vargas Llosa le dio a García Márquez en un teatro mexicano. Ambas novelas surgieron de una sola pregunta, una curiosidad...
La pantera negra ataca de noche
Se anuncian temperaturas heladas este fin de semana. No saldré de casa. Me arroparé masivamente. Dormiré con tres pares de medias polares, zapatos puestos y dos pijamas, una sobre la otra. Sin embargo, no encenderé la calefacción. Si los ductos del aire acondicionado expulsan aire caliente, no podré dormir con placidez, me secaré como un árbol en otoño y enfermaré. Mi cuerpo diezmado repele todos...
Hablar con los muertos
Yo les hablo a mis muertos. Todas las noches, antes de dormir, les hablo con la certeza de que me escuchan, como si estuvieran vivos, tendidos a mi lado. No soy una persona religiosa, no creo que después de la muerte hay un cielo, un purgatorio y un infierno como me educaron cuando era niño, no creo en unos dioses severos que me juzgarán tan pronto como deje de respirar, no creo que los virtuosos...
Dame tus medias ahora mismo
UNO El invitado a mi programa de televisión, un hombre adinerado, que usa relojes de medio millón de dólares, que conduce autos de trescientos mil dólares, llega al estudio minutos antes de que yo lo entreviste en directo. No hay tiempo para que lo maquillen. Se sienta frente a mí y de pronto dice: ¡Tengo medias grises! ¡Así no puedo salir al aire! Por un instante pienso que está bromeando...
La niña que cuidaba a sus padres
UNO Una mujer de cuarenta años, madre de una niña de siete, se siente tan desdichada, tan incomprendida, que decide quitarse la vida. No le dice a su esposo, abogado de un banco, que ha resuelto suicidarse. Se lo dice a su hija. Tendida en su cama, la mujer llama a la niña, le muestra unos frascos de pastillas y le dice que va a tomar esas pastillas porque necesita dormir. Le dice a su hija: me...
Cómo jugar polo con caballos enanos
Cuando nos retiramos del hotel en Nueva York, me enviaron por correo electrónico la cuenta de la suite que ocuparon mi esposa y nuestra hija adolescente, pero no la factura de la suite en que yo dormí a solas, roncando como un oso en invierno. Mientras esperábamos en el aeropuerto el vuelo de regreso a casa, le dije a mi esposa: Estos bobos del hotel me han cobrado tu suite, pero no la mía, qué...